Martes 3 de Marzo de 2026

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03/03/2026

Audaz, brillante y prohibida: Forough Farokhzad, la artista iraní que se atrevió a desafiar una cultura a costa de su propia vida

Fuente: telam

Sus versos transformaron la poesía persa y su documental fue faro del celebrado cine de su país. Decía que la rodeaba el escándalo por haber sido la primera que se animó a "romper los grilletes" que ataban las manos y los pies de las mujeres iraníes

Primer plano de mujer que se sabe hermosa. En la foto se destaca el pelo azabache corto y ligeramente despeinado, las cejas gruesas, como dibujadas; fuma en pipa, la rebelde. Los ojos oscuros y delineados irradian algo muy parecido a la furia, a una furia soberbia, enajenada. La web ofrece otras imágenes de la misma mujer de labios atrevidos y mirada altiva en las que resalta su sensualidad, inocente o volcánica, pero son anteriores. Este retrato de autor desconocido es de 1965: Forough Farrokhzad ya es poeta, ya dirigió una película, tuvo un hijo, adoptó otro, amó sin ser correspondida.

Tiene treinta años, y, en apenas dos, morirá.

La persona que cambió para siempre la poesía persa nació en diciembre de 1934 o en enero de 1935, sus biógrafos no se ponen de acuerdo. Su padre era un militar que dispuso que sus siete hijos -ella era la tercera- fueran criados con la disciplina de los cuarteles, una crueldad que su esposa no tuvo posibilidad de discutir y que fue apenas matizada por la pasión de Mohammad Farrokhzad por la poesía y también por su voluptuosa biblioteca, que iluminó la infancia de los chicos y definió el futuro de algunos de ellos. El de Forough, por ejemplo. También el de su hermana mayor Pooran (1932-2016), quien se convertiría en la autora de una importante enciclopedia de la cultura de las mujeres iraníes y el de su hermano menor, Fereydoun, sensible cantante, actor, poeta y militante por los derechos humanos que muchos años más tarde sería asesinado en su exilio alemán. Todos ellos aprendieron a leer antes de ir a la escuela.

Poco después del nacimiento de Forough Farrokhzad, el sha Reza Pavlevi promulgó la norma que prohibía el uso del velo islámico -un decreto que se implementó incluso con violencia- y comenzaron a abrirse las puertas de la Academia para las mujeres, pero más allá de las acciones del líder pro occidental en relación a los códigos de vestimenta o educativos con los que buscaba "modernizar" Irán, el mundo privado seguía regido por las tradiciones y la conducta de las mujeres, disciplinada por el patriarcado.

La infancia de la poeta transcurrió en el seno de una familia de clase media alta y en el marco de un país que oscilaba entre lo medieval y la modernidad, o así lo parecía. Al terminar los estudios primarios, al igual que otras niñas de su entorno fue enviada a una escuela técnica en la que aprendió pintura, costura y bordado, disciplinas típicas del tiempo en el que las mujeres aún no podían seguir estudios formales. Escribía poesía desde los catorce y sus primeros poemas seguían las reglas del ghazal, una forma clásica de la poesía amorosa árabe del siglo VII con estrictas reglas rítmicas, similares a las del soneto. Los destruyó tiempo después de escribirlos: temía la reacción de su padre.

A los dieciséis se enamoró de un vecino y pariente lejano, quince años mayor, y se casó con él pese a la resistencia de sus familias. Su amor hallaba fuerza en la ilusión de cierta idea de libertad que, con el tiempo, le parecería una insensatez. Humorista, ilustrador y director de una revista satírica, Parviz Shapour trabajaba además en el Ministerio de Hacienda y era sobre todo un hombre sensible que la hacía reír: no era poco para una joven poeta clandestina y asustada.

La pareja abandonó Teherán y se radicó en Ahvaz, al suroeste del país. Un año después nació Kamyar, su hijo. Lo llamaban Kam y ella amaba a ese bebé.

El matrimonio significó en un comienzo la esperada licencia a la adultez, pero pronto advirtió que solo había cambiado de jaula, menos traumática pero igual de triste. "Ese absurdo amor y matrimonio a los 16 años trastornó mi vida futura. Mi sol sin anocheceres se deprimió en el sur", escribió años después. "Fue una época en la que consideraba la poesía como una especie de entretenimiento y actividad informal. Una vez que terminaba con la tarea de cortar las verduras para la cena, me rascaba la cabeza y decía 'bien, ahora vamos a escribir un poema'. . . ".

En los comienzos de la relación, Parviz celebró el talento de su esposa y le hizo conocer con entusiasmo los círculos intelectuales que frecuentaba, que muy pronto les dieron la bienvenida a los versos de la joven en diversas publicaciones literarias. Forough comenzó a viajar a Teherán con más frecuencia y entonces inició una relación amorosa con Nasser Khodoyar, director de la revista Roshanfekr (El intelectual).

Nuestra heroína tenía diecinueve años y quería dedicarse al arte en un tiempo y un país equivocado.

A partir del nacimiento de su hijo, la letra deja de ser pasatiempo y se vuelve llamarada. En un viaje a la capital visitó al responsable de la sección literaria de la revista que dirigía su amante y le entregó un poema para publicar. El hombre recordó alguna vez que mientras los leía no podía creer que esos versos pudieran haber sido escritos por la muchacha que tenía sentada enfrente suyo y todavía parecía una criatura. El poema se llama "El pecado" y consagró su escandaloso ingreso a la literatura. Escrito en primera persona, relata el después del sexo con un hombre en un registro erótico, muy por fuera de las convenciones del momento. Todos supieron enseguida que esos versos eran, a su manera, una fotografía del amor secreto.

Pecado

He pecado,

fue un pecado lleno de placer

sobre un pecho ardiente como el fuego.

He pecado entre dos brazos de hierro

arrebatados y rencorosos,

en aquel lugar vacío, oscuro y en silencio.

Vi sus ojos llenos de misterio, suplicantes.

Y bajo el pecho se agitaba mi corazón

en aquel lugar vacío, oscuro y en silencio.

Temblando me he sentado cerca de él,

sus labios han derramado el deseo en mis labios

y he olvidado el delirio de mi corazón.

Le susurré al oído canciones de amor:

Eres tú a quien quiero y a tus brazos, que dan vida.

Oh, mi amante, mi amor loco, tengo sed de tí.

El deseo encendió sus ojos,

el vino morado comenzó a bailar en la copa.

Sobre la suavidad del lecho, mi cuerpo ebrio

tembló contra su cuerpo.

He pecado,

fue un pecado lleno de placer

junto a un cuerpo desvanecido y exhausto.

�Dios mío! No sé qué hice

en aquel lugar vacío, oscuro y en silencio.

El poema se publicó con su nombre y se imprimió acompañado por una foto y una pequeña biografía que destacaba que Forough era una mujer casada y madre de un chico de dos años. La descripción que hacían de ella -de por sí una mujer atractiva- ponía el acento en algunos rasgos físicos, como si al carácter sexual de sus versos los editores hubieran necesitado complementarlo con la sexualización de su autora. La publicación aceleró el final de su matrimonio y provocó un torbellino de emociones violentas.

Las críticas fueron despiadadas y se montaban en el código moral de una cultura en la que el adulterio era cosa de hombres. Sin embargo, hubo lectores desprejuiciados que por primera vez encontraron a una escritora iraní que escribía con voz de género y sin imposturas y eso generaba entusiasmo. Una mujer que, por otra parte, no solo se atrevía a a hablar de sexo sino también de placer: ahí radicaba el centro del escándalo.

La vergüenza aturdió al entorno familiar, la acusaban por la humillación pública. En términos de tradiciones, Forough podría incluso haber sido asesinada por un episodio de esta naturaleza y nadie habría pagado por el crimen de honor. Es cierto, no ocurrió, pero diseñar la muerte familiar y social de una persona también es una forma segura de destrucción.

Ya no podía volver atrás aunque tampoco quería hacerlo; todo era mucho más complejo y contradictorio. La necesidad de crecer y liberarse del confinamiento doméstico puede leerse en los poemas de su primer libro, Cautiva, publicado el mismo año del nacimiento de su hijo y en el que en uno de los poemas le pide al Cielo, por un día, "volar de esta prisión silenciosa".

Mientras su matrimonio se disolvía y la familia de su esposo presionaba para quitarle la custodia de Kamyar (finalmente lo consiguieron), Forough rompe con su amante, quien en represalia publica una serie de notas que someten su supuesta lujuria al escrutinio público y expone a la poeta a los insultos más crueles. La presión se vuelve intolerable, no hay clemencia con ella.

Con poco más de veinte años es una mujer sola, divorciada, repudiada por su padre y por desconocidos, sin trabajo y además sin su bebé, a quien ni siquiera le permiten visitar. Para tener una idea de la dimensión de lo aislada que debía sentirse, en el primer censo nacional de 1956 en Teherán apenas el 4% de las mujeres declararon estar divorciadas.

A partir de ese momento, su hijo es criado por su padre. Ella imagina que crecerá convencido de que lo abandonó para dedicarse a la poesía y para poder vivir su libertad sexual y la culpa la perseguirá el resto de su vida. En 1957 le dedica "Poema para ti", en donde se permite alguna forma futura de conexión con el hijo que le negaron: "Y me buscarás en mis palabras / y te dirás: Mi madre, esto es lo que ella era".

Quebrada emocionalmente y luego de un intento de suicidio, la familia decide internarla en una conocida clínica neuropsiquiátrica, donde entre otras prácticas es sometida a terapias con electroshock. Publica un segundo libro, El Muro, y se lo dedica a Parviz, en un intento de volver a empatizar con el padre de su hijo. Todo indica que nunca hubo odio entre ellos sino que fue un entorno hostil y tradicionalista lo que ahogó cualquier posibilidad de entendimiento.

Cada vez más retraída, impulsada por el entusiasmo de algunos de sus hermanos emprende un viaje a Europa con la idea de dejar atrás la opresión y conocer otras culturas. Se queda casi un año viviendo entre Italia y Alemania, hace amigos, lee mucho, escribe y también trabaja como extra en algunas películas mientras ensaya como actriz algunas obras de teatro. Una de esas piezas es Bodas de sangre, de Federico García Lorca.

A su regreso a Irán publica artículos en los que narra diversas experiencias en Italia; la respuesta de los lectores no es buena, cualquier cosa que escribe es leída en clave de desenfreno.

"Quizás porque ninguna mujer antes que yo hizo aquí algo para romper los grilletes que sujetan las manos y los pies de las mujeres, y porque soy la primera en hacerlo, hay tanta controversia a mi alrededor", escribió.

No acepta recibir pensión del ex esposo y no quiere el dinero de su familia. Dos amigos le presentan al prestigioso intelectual y cineasta Ebrahim Golestan (1922-2023), quien la lleva a trabajar a su estudio cinematográfico, en el norte de Teherán. Comienza atendiendo los teléfonos pero muy pronto crece profesionalmente al punto de que es enviada a Londres a hacer cursos de edición cinematográfica. A su regreso, secunda a Golestan en la dirección de algunos comerciales y comienza ella misma a dirigir cine.

Golestan - lo llamaban Shahi- es un hombre casado y padre de dos hijos. Estamos en 1958, el año en el que Forough publica su tercer poemario, Rebelión, nuevamente con el deseo y el erotismo como centro de gravedad y cuando además comienza una relación sentimental y tumultuosa con Golestan, que durará hasta el final de su vida. Él mantendrá reserva sobre la historia de amor y recién admitirá esa relación secreta cincuenta años después de la muerte de la poeta que algunos llaman la Sylvia Plath iraní.

La falta de contacto con su hijo era un tormento, no soportaba que la hubieran obligado a convertirse en una ex madre. Una vez más buscó terminar con su vida con barbitúricos; aparentemente fue su amante quien la encontró y logró ponerla a salvo. Poco después, inesperadamente llega el gran proyecto de su vida, que cambiará su modo de manifestarse desde el arte y que también, a su manera, la devolverá a la maternidad. La poesía sigue en ella: le resultaba natural como comer, como respirar, eso decía.

Una organización de caridad contrata al estudio de Golestan para filmar un documental sobre la lepra, la enfermedad maldita. Forough, quien ya venía trabajando en diversos roles técnicos, viaja en busca de locaciones al Bababaghi, un hospicio en la zona rural de Tabriz, donde parece encontrar un refugio en esos seres alejados de todo y de todos, parias en su enfermedad contagiosa y expulsiva. Poco después vuelve allí con un pequeño equipo de filmación y se quedan durante doce días registrando imágenes de esa colonia de desamparados. En el lugar se encariña con un niño de seis años, hijo de una pareja de leprosos, que le hace recordar a Kamyar, y se propone adoptarlo.

El corto se llama La casa es negra y es una especie de faro de lo que años más tarde sería el celebrado cine iraní. Filmada en blanco y negro (puede verse en Youtube), dura poco más de veinte minutos y en 1963 ganó el premio principal del Festival de Oberhausen, en Alemania. Fue dirigida y editada por Forough, quien además le puso su voz, con la que lee en off versos del Antiguo Testamento y el Corán y poemas propios, mientras la cámara registra algunas de las imágenes más duras del cine y consigue transformarlas en sorprendentes formas de la belleza.

Pieles derruidas e infectadas, narices carcomidas, miembros mutilados, ojos ciegos: los protagonistas son hombres, mujeres y niños deformados y aislados por la discriminación y el miedo. La tristeza convive con los hábitos de la comunidad y la pobreza aparece como uno de los estigmas de la enfermedad. Espejos en los que se refleja lo monstruoso, muchachas que se peinan unas a otras o maquillan sus ojos más allá de toda anomalía; hombres que cantan el dolor, juegos colectivos en los jardines del hospicio, la ansiedad a la hora de la comida y los ejercicios que realizan los enfermos en diferentes salas del hospital conforman un conjunto conmovedor de postales del confinamiento.

No es difícil distinguir al hijo elegido: es prácticamente el único niño sano y alegre en esta película ultra realista que se sigue leyendo como metáfora de las diferentes formas de exclusión y hostigamiento al diferente. El chico es, por otra parte, el único que puede pronunciar la belleza. Ocurre cuando el maestro le pide que diga cuatro palabras hermosas.

Luna. Sol. Flor. Juego.

Dice con entusiasmo y una sonrisa a prueba de daño.

De regreso a Teherán, Forough arma una nueva familia con Hossein. Su película trasciende los circuitos ordinarios y es gracias a ella que la poeta deviene artista para el mundo. También su poesía es otra. En 1964 publica Otro nacimiento, un libro que muestra una evolución profunda en su estilo. Para entonces su influencia no proviene solo de la tradición persa sino de sus lecturas de autores como T. S. Eliot y Paul Éluard.

Otro nacimiento (o En otro amanecer)

Toda mi existencia es un verso oscuro

que se repite a sí mismo

y te lleva al amanecer de eternas primaveras

Yo suspiro por tí en este verso

En este verso te amarro

a los árboles, al agua y al fuego

�Acaso es la vida

una calle larga por la cual cada día pasea una mujer

con su canasta?

�Acaso es la vida

una cuerda con la cual un hombre se cuelga de una rama?

Tal vez es la vida

un niño que regresa de la escuela

La vida es tal vez encender un cigarrillo

en la letárgica pausa entre dos momentos de amor,

o un caminante que confundido alza su sombrero

y con una sonrisa demorada dice " Buenos días"

a otro que se adelanta.

�Acaso la vida es el momento contenido

cuando mi mirada sucumbe en tus pupilas

y mi emoción se mezcla con la sensación de la luna

y el descubrimiento de la oscuridad?

En un cuarto

tan grande como la soledad,

mi corazón, tan grande como el amor,

contempla los simples pretextos de la felicidad,

el hermoso marchitar de las plantas en maceteros,

el pequeño árbol que tú plantaste en nuestro jardín

y la canción de los canarios que colman la ventana.

Oh

Esta es mi suerte

Esta es mi suerte

Mi suerte es el cielo que se oscurece a través de las cortinas

Mi suerte es bajar por escaleras abandonadas

y encontrar algo en decadencia y exilio

Mi suerte es un penoso caminar por el jardín de los recuerdos

y la entrega de mi alma a la melancolía de una voz

que me dice:

amo tus manos.

Yo planto mis manos en el jardín

Creceré

lo sé, lo sé

Y las golondrinas pondrán huevos

en mis manchadas y ahuecadas manos

En mis orejas cuelgo los aros

de un par de guindas rojas

y en mis uñas fijo hojas de dalias.

Hay una calle donde los muchachos que me amaron,

con los mismos pelos alborotados,

cuellos largos y delgadas piernas,

todavía piensan en la sonrisa inocente de la niña

a quien una noche se la llevó el viento.

Hay una calle que mi corazón

se ha robado de los barrios de mi infancia.

El viaje de los sentidos a lo largo de la línea del tiempo,

e impregnar la línea seca del tiempo

con la forma de conscientes pensamientos

que regresan desde la fiesta de imágenes espejadas

De esta manera

alguien muere

y alguien permanece

***

En el torrente lastimoso de un arroyo que se va a dique

ningún pescador pescará una perla

Yo

conozco una triste sirenita

que se encuentra en el océano

y serenamente toca

su dolor de corazón con una flauta mágica

Una sirenita

que muere con un beso en la noche

y que nace con otro beso al amanecer

En 1965 es entrevistada por Bernardo Bertolucci, quien viaja a Irán especialmente para verla: se conservan imágenes de esa charla que muestra cómo el sufrimiento y la experiencia han convertido a la muchacha desesperada en una mujer sabia, que reflexiona sobre su arte y también defiende su obra de la descalificación y del determinismo de género. Lo mismo hará en una entrevista radial, en la que el entrevistador pretende llevar la conversación hacia el tópico de la "poesía femenina".

"Si mis poemas, como tú dices, tienen un aspecto de femineidad, por supuesto es bastante natural. Después de todo, afortunadamente soy una mujer. Pero si hablamos de méritos artísticos, creo que el género no puede jugar un papel. De hecho, incluso expresar una sugerencia de este tipo no es ético. (...) Cuando escribo, si lo hago pensando 'oh, soy una mujer y debo abordar los problemas femeninos en lugar de los humanos', entonces eso es una especie de freno y es autodestructivo. (...) Lo importante es el trabajo que produce un ser humano y no uno que lleva la etiqueta de hombre o mujer. Cuando un poema alcanza un cierto nivel de maduración, se separa de su creador y se conecta a un mundo en el que es válido en función de sus propios méritos."

Amaba a Golestan, aún cuando amaba a solas. Desde uno de sus viajes le escribió: "Shahi, eres lo más querido que tengo en la vida. Eres al único al que puedo amar ... Shahi, te amo y te amo hasta el punto de que me aterroriza pensar qué haría si desapareces de repente. Me convertiré en un pozo vacío." Quienes la veían en ese tiempo aseguran que se la veía bien, cómoda en su lugar de artista y dueña de su vida.

Además de su actividad con el cine y la poesía, pintaba, dibujaba y actuaba en teatro, donde llegó a representar un personaje de una obra de Pirandello. Tenía también una participación activa y pública de apoyo a las manifestaciones estudiantiles en contra de las políticas del Sha.

El accidente fue de tarde, cuando volvía a su oficina luego de un almuerzo en casa de su madre. Salió despedida del jeep luego de dar un volantazo para evitar un choque de frente con un ómnibus escolar, o al menos eso dice la leyenda. Era el 13 de febrero de 1967, Forough murió antes de llegar al hospital y fue enterrada al día siguiente en el cementerio de Zahir al-Dowleh, al norte de Teherán. Cientos de personas participaron del funeral.

Nevaba.

"Lamento todos estos años que ella no estuvo aquí. Éramos muy cercanos, sí, pero no puedo medir lo que sentía por ella. �Cómo podría hacerlo? �En metros, en kilos?" Eso dijo él, su amor, el hombre que hizo silencio durante cincuenta años, un tiempo en el cual muchas personas mantuvieron un relato que señalaba que Golestan fue la gran influencia artística del período de esplendor de la obra de Forough. Ya anciano, pese a la ironía tuvo el buen gesto de no apropiarse de ese talento cuando habló con el diario The Guardian en 2017, desde su casa de Sussex, Reino Unido: "La única influencia que tuvo fue ella misma. Nunca la vi en otro estado que no fuera produciendo arte".

Los poemas del libro Tengamos fe en el comienzo de la temporada de frío se publicaron luego de su muerte y además de confirmar su talento reafirmaron el vigoroso cambio en el estilo que se había apreciado en el libro anterior y que puede leerse en versos que ya no reflejan, o no solamente, el pensamiento íntimo de una mujer sino que iluminan reflexiones sociales, políticas y existenciales.

Y esta soy yo

una mujer sola

en el umbral de la estación helada

comenzando a comprender

la contaminada existencia de la tierra

y la sencilla y triste decepción del cielo

y la incapacidad de estas manos de cemento

El tiempo pasa,

el tiempo pasa.

El reloj ya ha tocado cuatro veces.

Cuatro veces.

Hoy es el primer día del invierno.

Conozco el misterio de las estaciones

y descifro el lenguaje de cada instante.

El salvador está dormido en su tumba

y la tierra, la tierra acogedora,

es una invitación a la tranquilidad.

El tiempo pasa.

El reloj ya ha tocado cuatro veces.

En la calle sopla el viento.

En la calle sopla el viento

y yo pienso en la cópula de las flores,

en capullos con tallos delgados de escasa sangre.

Este tiempo cansado y apagado,

el hombre que pasa entre los árboles mojados,

el hombre cuyas azules venas

se alzan de su garganta como dos serpientes

muertas

y en su alterada sien repiten una y otra vez

aquellas oraciones sangrientas.

-Hola.

-Hola.

Y yo pienso en la cópula de las flores.

En la víspera de la estación fría,

en el funeral de los espejos,

en la reunión enlutada de las experiencias

pálidas,

en este crepúsculo fertilizado por el sabio

silencio,

�cómo se puede dar la orden de parar

a quien tan paciente, despacio y perdido va?,

�cómo se puede decir al hombre

que él no vive, que nunca ha vivido?

En la calle sopla el viento,

en los viejos jardines del aburrimiento

revolotean los cuervos de la soledad

y la escalera �qué altura tan mezquina tiene!

(�)

Cadáveres felices,

cadáveres aburridos, silenciosos y pensativos,

cadáveres simpáticos, elegantes y de buen comer,

en las estaciones los tiempos concretos

y en el sospechoso fondo de las luces

provisorias

y la pasión por comprar las marchitas frutas

de la vanidad.

Al principio de la estación fría, tengamos fe

en las ruinas de los jardines de la imaginación,

en las hoces abandonadas,

en las semillas que duermen bajo la tierra.

Tal vez, lo real fueran aquellas dos manos

jóvenes

enterradas bajo la incesante nevada,

y el año próximo, cuando la primavera

se acueste con el cielo que está detrás de la

ventana

y en su cuerpo estallen

los verdes orígenes de sus leves tallos,

florecerán, compañero, mi único compañero.

Tengamos fe al principio de la estación fría.

La llegada de la Revolución Islámica en 1979 aplastó todo entusiasmo por la obra de Forough Farrokhzad: su obra fue prohibida por la teocracia por más de una década aunque nunca dejó de circular en la clandestinidad y de permanecer en la memoria de los amantes de la poesía. El vigor de sus versos atravesó los primeros insultos y, más tarde, la censura. El nombre de Forough sigue siendo sinónimo de rebeldía, audacia y modernidad.

Su hijo adoptivo Hossein Mansouri es poeta, vive en Munich y es uno de los traductores de su obra al alemán. Tiene una cuenta de Instagram en la que algunas veces publica fotos de la poeta y cineasta que eligió ser su madre.

Su hijo Kamyar vive en Teherán. En el año 2002 editó un volumen con las cartas que su madre le envió a Parviz, su padre, quien había muerto dos años antes. El título se tradujo al inglés como The First Romantic Palpitations of My Heart: Farrough's Farrokhzad Letters to her Husband, Parviz Shapour, y podría traducirse al español como Las primeras palpitaciones románticas de mi corazón: las cartas de Forough Farrokhzad a su esposo, Parviz Shapour.

Sin haberlo leído, me apena un poco ese libro de ocasión, aunque me apena muchísimo más ese título, que no le hace justicia.

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*Nota al pie: los poemas y las frases de Forough Farrokhzad fueron tomados de diferentes versiones de los mismos en inglés, en francés y en español

Fuente: telam

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